Bienvenidos a Soria, la bien cantada. Tierra legendaria próxima al cielo. La plenitud de sus azules, la sutilidad de su paisaje y su vitalidad espiritual la hicieron fecunda madre de místicos, poetas y pensadores.
Bienvenidos a Molinos, pueblo de rezo y campana que inclina el alma sobre el Duero. De tejados caprichosos e infantiles que cubren portales con escudos de linajes hidalgos, de sillares llameantes que arden policromía y de venerables rejas que traslucen limpios horizontes.
Bienvenidos a la Real Posada de la Mesta, altiva, mayestática, gigante, que levanta su contorno a los pies de Urbión y su Laguna Negra, entre floridos valles y prados verdes verdecidos a orillas del Duero.
Bienvenidos a sus estancias de leyenda, espíritu y arte, entre muros de piedra donde dormitan los siglos. Posada con alma que permite oír incluso palpar el silencio.